ping-pong
Una comida:
pollo a la Maryland
Lo que más extrañás:
extrañaba: Piriápolis, ahora extraño
la Recoleta.
Lo que menos extrañás:
extrañaba: los ómnibus y esos guardas
trogloditas.
Un postre:
Arroz con leche con mucha canela
Una bebida:
Y… según, coca cola, vino, cocteles.
Una persona:
Mi madre
Un político:
Chicotazo, se acuerdan?
Un futbolista/deportista:
Morena
Un equipo de fútbol:
Nacional
Un actor:
Mel Gibson
Una actriz:
Isabelle Adjani
Un personaje de TV:
Captain Piccard
Un músico/a:
Tchaicovsky
Una canción:
Frère Jacques
Un libro:
Los museos abandonados, de Pieri Rossi
Un autor:
Galeano
Un evento/acontecimiento:
El retorno de la democracia
Un recuerdo de infancia:
Mi primer vuelo en avión
Un dicho:
What goes up, must come down.
Un sitio web::
http://www.apple.com
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Liset Corbo | Montevideo, Uruguay
Nombre completo: Liset Corbo
Edad, fecha de nacimiento: 16 de marzo
Casado, juntado, soltero: casada
Hijos: 1
Nacida en Montevideo
Viví en Buenos Aires: Botánico y Recoleta
Lugar de residencia actual: Cordón, Montevideo
Emilio (correo electrónico): yerbamate@netgate.com.uy
¿Cuándo saliste de Uruguay?
Cuando cumplí la mayoría de edad.
¿Cómo fueron los últimos años en Uruguay?
Antes de irme? Recuerdo cuántos amigos se fueron antes que yo.
¿Cuál fue el motivo principal que te motivó a salir al exterior?
Abrir horizontes en mi carrera como diseñadora gráfica.
¿A dónde fuiste al salir?
Buenos Aires
¿Qué pensabas encontrar?
Un lugar donde desarrollar mi profesión
¿Cómo arreglaste los papeles? ¿Fue esto un problema grande?
Mi radicación en el exterior se hizo vía diplomática a pesar de mis
derechos como hija y nieta de argentinos, ponían muchas trabas.
¿Cómo fueron los primeros tiempos como emigrante?
Me hicieron sentir como en mi casa desde siempre, Argentina fue y será
mi segunda patria.
¿Algún recuerdo de la llegada a ...?
Nada en particular, lo más emocionante siempre ha sido llegar a Buenos
Aires o Montevideo por avión: son dos espectáculos diferentes pero
entrañables.
¿Conociste otros uruguayos en... ?
Sí, la colonia uruguaya en Buenos Aires es enorme, pero está dividida
entre quienes lamentan no poder ir a tomar mate a la rambla y quienes nos
dedicamos a trabajar y hacer amigos.
¿Cómo era tu relación con ellos?
Buena, por supuesto.
¿Cómo era la relación con otros miembros de la comunidad?
Sin problemas, siempre fuimos bienvenidos los uruguayos en Argentina, y
eso se da en absolutamente todas las provincias.
¿Cómo era la actitud de los lugareños?
Repito lo anterior: excelente.
¿Cómo fue tu historia laboral hasta el presente?
Debo agradecer mi formación en Uruguay así como todo lo que me dió
Argentina: pude sentirme realizada en mi carrera.
¿Qué harías si volvieras al Uruguay?
Lo que estoy haciendo: diseño, el semanario gratuito de noticias
uruguayas Yerbamate que se entrega via e-mail pidiéndolo a <yerbamate@netgate.com.uy>-
Esto es un chivo!!
¿Hace mucho que no viajás al Uruguay?
Viajaba siempre al Uruguay.
¿Qué impresión te llevaste?
Me impresionaban a veces cosas tontas: el cambio de nombres de las
calles, que Rio Negro haya cambiado de mano, que se cantara a Viglietti en
actos públicos…
¿Cómo criaste/estas criando a los hijos, en relación a la
uruguayez?
Nuestro hijo siempre fue muy orgulloso de ser uruguayo, pero también
fue abanderado muchas veces y al padre se le caían las lágrimas porque le
impresionaba verlo junto a la bandera argentina, cantando el himno
argentino. Cuando volvimos estaba ofendido porque le hicieron rendir
historia uruguaya como si fuera extranjero, decía. Por supuesto salvó y
siempre comentaba que sabía mucho más de historia y geografía uruguaya
que sus compañeros del Elbio Fernández.
¿Te irías de nuevo si pudieras ir hacia atrás en el tiempo?
Lo mismo: prepararme y preparar a nuestro hijo para que sepa
desarrollarse en cualquier sociedad, que ame mucho su patria y sepa también
agradecer al lugar que lo adoptó.
¿Cómo te imaginás el Uruguay en 20 años?
Quisiera que de un vez por todas se callen los políticos que solo
buscan poder y nos pusiéramos a trabajar todos juntos para hacer un Uruguay
posible. Lo primero es organización, una mala palabra, porque no se estila.
Un país no puede improvisarse, si queremos legar a nuestro hijos algo por
lo que luchar, en lugar de enseñarles inglés y computación y prepararles
el pasaporte.
¿Qué percepción tenés del Uruguay hoy?
El desempleo no es comparable al europeo: acá faltan las fuentes de
trabajo, que cierran día a día. Y el seguro de paro no permite subsitir
con dignidad, sobre todo cuando los trabajadores no pueden tener esperanzas,
no es una temporada baja, sino un cierre definitivo.
¿Cómo fue la adaptación al nuevo país?
La adaptación al Uruguay costó un poco. Muchas cosas cambiaron. Ya no
es la tacita de plata, hay inseguridad y violencia provocada por la falta de
trabajo, horizontes y el desmembramiento de las familias. Me sorprende ver
la cantidad de adolescentes que son madres y la cantidad de hijos que
acumulan sin siquiera poder mantenerse a sí mismos. Eso habla de fallas en
la sociedad que hay que solucionar muy pronto.
¿Participás de alguna actividad con otros compatriotas?
Nada en particular, excepto ir a ver espectáculos de uruguayos.
¿Seguis los acontecimientos en el Uruguay? ¿A través de qué
medios?
Diarios, radio, TV… no tenía Yerbamate!!
¿Tomás mate? ¿Con qué frecuencia?
A veces, pienso en Yerbamate, todos los días!!!
¿Qué otras costumbres uruguayas conservás?
Comer gofio. Y no me pregunten: ¿y eso qué es? Tomar malta.
¿Te gustaría volver al Uruguay?
A Buenos Aires, en nuestro caso. Siempre que podemos lo hacemos.
¿Podés volver?
Bueno, no es tan lejos!!
relato
Mis antecesores se reparten, como la mayoría
de las familias rioplatenses, entre españoles e italianos. Algunos de
ellos, se afincaron en el Uruguay y otros, se decidieron por la Argentina.
Los que vinieron al Uruguay, se instalaron en Rocha y Maldonado. Los de
Argentina, fueron a Mar del Plata y lucharon en las guerras contra los
indígenas, y hasta uno se casó con la hija de un cacique.
Por casualidad, y por parte materna, mis abuelos eran una
pareja mixta, una uruguaya, un argentino. Mi madre, argentina, se casó con
un uruguayo, y en mi caso como uruguaya, mi primer matrimonio fue, para no
desentonar, con un argentino.
Para nuestra familia mixta, saber los himnos argentinos y
uruguayos, honrar ambas banderas y querer las dos patrias era un hecho que
se asimilaba desde pequeños.
Supongo que por esa razón, mi abuelo pianista viajaba a
trabajar por temporadas a Mar del Plata, así como mis tíos violinistas se
afincaron en Córdoba y luego en Buenos aires, llegando a ser mi tío
concertino del afamado Teatro Colón.
Desde mi adolescencia, viajé repetidas veces hacia Buenos
Aires, hasta que no volví más. Quedé fascinada de la posibilidad de
seguir Arquitectura en turno nocturno, un sueño aún hoy en día
irrealizable para un uruguayo, y trabajar durante el día en un estudio de
diseño. Ahí descubrí que mi pasión estaba más en el diseño y menos en
la Arquitectura, algo que desilusionó a mis padres que esperaban una
arquitecta, según los pronósticos de mi bisabuelo, quien falleció antes
de que yo naciera.
Volví entonces al Uruguay, para ingresar a Niboplast, donde
aprendí más diseño que en ningún estudio previo ni posterior. En forma
contraria a muchos uruguayos, luego de asumir Sanguinetti, nos fuimos a la
Argentina, e inicié una nueva carrera como diseñadora gráfica
especializada en packaging y flexografía.
A pesar de que muchos argentinos no entendieron nuestro
arrojo de radicarnos en momentos nada favorables de la economía argentina,
sabíamos lo que queríamos.
La Argentina nos recibió muy bien, hicimos carrera,
logramos independizarnos, trabajar en nuestro propio estudio y asesorar a
importantes empresas. Nos iniciamos en la computación rápidamente y los
trabajos se multiplicaron y seguimos comprando más equipos. Luego llegó la
era de las Bbs e Internet, que nos fascinó de inmediato. Corrimos a comprar
un módem cuando en Argentina ni sabían bien cómo funcionaban, pero
teníamos esa intuición positiva del futuro. Fui de las primeras
integrantes de un Bbs de Buenos Aires, Interlink, que reunía sólo un
selecto grupo de usuarios Macintosh. Mi categoría era AOL, o sea, Always On
Line, por la cantidad de tiempo que estaba conectada. Así conocí un grupo
de gente maravillosa, y me hice de amigos que aún conservo. Allí nació un
diario virtual llamado Interlink Headline News, con noticias argentinas que
se distribuía por todo el mundo que iba a inspirarme luego. Mientras todo
esto pasaba, nuestro hijo ya era adolescente y comenzamos a considerar la
posibilidad de volvernos a Montevideo, un ámbito aparentemente más
tranquilo para su desarrollo.
Así fue como luego de unos meses de pensarlo y hacer
trámites varios, encaramos la mudanza.
No fue fácil, la adaptación, Montevideo es infinitamente
más calma que Buenos Aires y estábamos acostumbrados al bullicio en todos
los ámbitos. En nuestro caso, como volvíamos todas las vacaciones a
Piriápolis, no perdimos contacto con el país.
Nuestro hijo reinició sus estudios en el Elbio Fernández,
hizo un hermoso grupo de amigos y me dediqué a trabajar en lo mío, como
diseñadora. Hoy en día reparto mi tiempo entre el diseño, Internet y un
hijo del Interlink Headline News, Yerbamate, un
semanario nacido para informar a los uruguayos a través del mundo, para que
no pierdan contacto con el paisito, como a veces me sucedió, aún estando
tan cerca, en Buenos Aires.
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